¿Qué está pasando en el Sahel? Crónica del caso de Níger.

El pasado 26 de julio tuvo lugar un golpe de estado en Níger que destituyó al gobierno del presidente Mohamed Bazoum. Encabezados por el general Abdourahmane Tchiani, los militares constituidos como el Consejo Nacional para la Salvaguarda de la Patria (CNSP) emitieron un comunicado en el que anunciaron la disolución del gobierno nigerino con motivo del deterioro de la seguridad y la mala gestión política del país. Tras lo sucedido, los países occidentales, especialmente Francia, denunciaron los hechos exigiendo la restitución de Bazoum y del orden constitucional. Así mismo, desde la Comunidad Económica de los Estados del África Occidental (CEDEAO), se emitieron comunicados en la misma línea denunciando el golpe de Estado, declarando ilegítimo el consejo militar de transición y exigiendo igualmente el restablecimiento del gobierno de Bazoum. Todo ello vino acompañado de una oleada de sanciones contra Níger, la cancelación de la ayuda al desarrollo y la suspensión de su membresía en la CEDEAO. La Unión Africana (UA) se pronunció igualmente denunciando por un lado el golpe, y por otro, cualquier intervención militar externa. Sin embargo, el comunicado mostró ambigüedad con respecto a la eventual intervención de la CEDEAO. Posteriormente, anunció también la suspensión de la membresía de Níger en la organización.

El 30 de julio, la CEDEAO emitió un comunicado a modo de ultimátum en el que se amenazó al CNSP con intervenir militarmente en el país si no se restablece el orden constitucional. Es preciso destacar que la iniciativa para el empleo del uso de la fuerza armada ha sido liderada principalmente por Alassane Ouattara, Bola Tinubu y Macky Sall, que son los representantes políticos de Costa de Marfil, Nigeria y Senegal. El resto de los estados miembros han apoyado dicha iniciativa o bien se han mantenido al margen. Las autoridades francesas han expresado que apoyarán militarmente a la CEDEAO en una eventual ocupación militar en Níger.

Desde la Comunidad Económica de los Estados del África Occidental, se han organizado diferentes comisiones para iniciar negociaciones con el CNSP. Algunos representantes de países africanos de la región también se han desplazado a título individual a Níger. Entre ellos, se encuentra Mahamat Déby, cuyo desplazamiento a Níger resultó controvertido. Déby se convirtió en presidente de Chad tras un golpe de estado contra su propio padre, Idris Déby en el año 2021, resultando en la muerte de este. El golpe de estado perpetrado por Déby (hijo), fue respaldado por el gobierno francés y por la CEDEAO, y en ningún momento fue calificado de anticonstitucional.

 Ante la postura contraria de los países occidentales y las organizaciones africanas más importantes de la región, también surgieron posturas favorables al golpe de estado de Níger. Estas fueron representadas por las autoridades políticas de Mali y Burkina Faso y diferentes grupos de la sociedad civil a lo largo y ancho del continente africano. Un día después de la emisión del ultimátum de la CEDEAO, el Ministro de Estado de la Administración Territorial y la Descentralización en Mali, Abdoulaye Maïga, compareció públicamente para expresar que tanto Mali como Burkina Faso apoyan al CNSP en nombre de la solidaridad y la fraternidad panafricanista.  Maïga describió las sanciones impuestas a Níger de ilegales y reiteró que toda intervención militar en su territorio implicará declarar la guerra a Mali y Burkina Faso. El ministro de estado maliense recordó el brutal asesinato del presidente libio Muammar Gaddafi en el año 2011 tras la intervención militar de la OTAN, y destacó las analogías que presenta con el caso nigerino. Al comunicado se sumaron posteriormente las autoridades políticas de Guinea Conakry.

            Desde la sociedad civil nigerina, también encontramos posturas tanto favorables como contrarias al golpe de estado. Por un lado, los sectores que se muestran a favor del golpe que, representados por la sociedad civil, tomaron las calles de Niamey manifestando gran apoyo a la junta militar del país. Tras las amenazas de intervención militar, se organizaron diferentes manifestaciones ante las bases militares francesas que se encuentran en el territorio nigerino exigiendo su retirada. Por otro lado, los sectores contrarios al golpe de estado y, por tanto, simpatizantes de Mohamed Bazoum, se han organizado en el Consejo de Resistencia por la República (CRR), encabezados por el ex líder de las rebeliones Tuareg, Rhissa Ag Boula. La CRR expresó sus intenciones de derrocar al CNSP y manifestó su apoyo en una intervención militar en Níger.

Continuando con el papel de la sociedad civil, el CNSP y su postura política ha despertado simpatías en la juventud africana por todo el continente. Encontramos ejemplos de ello en las protestas que tuvieron lugar en las últimas semanas en Nigeria, donde la juventud denunció las intenciones de la CEDEAO de intervenir militarmente en Níger. Los manifestantes exigieron además la dimisión del presidente Tinubu por considerarlo ilegítimo después de salir victorioso de unas elecciones tildadas de fraudulentas, celebradas el pasado mes de febrero.

Tras los hechos ocurridos en Níger, circuló la noticia de que el CNSP había suspendido las exportaciones de uranio a Francia. Pese a no haber sido confirmadas estas declaraciones por las autoridades de la transición nigerinas, se puso sobre la mesa la relevancia de los recursos naturales africanos para el desarrollo económico de los países occidentales. Según la Asociación Nuclear Mundial (ANM), Níger contribuye cerca el 5% de la provisión global de uranio y se trata del séptimo mayor productor de uranio del mundo. Según Le Monde, en el año 2022 Francia obtuvo un 20% de sus importaciones de uranio en Níger, convirtiéndolo en su segundo proveedor después de Kazakstán. Además, las minas nigerinas representan la quinta fuente de importación de uranio de la Unión Europea. Es preciso destacar que el estado francés es dueño de las multinacionales Orano S.A y Areva S.A, empresas que se dedican exclusivamente a la extracción y la transformación del uranio sin poseer ninguna mina para ello. La relevancia de las importaciones francesas de uranio se debe a que los galos obtienen el 70% de su electricidad de la energía nuclear.

 El deterioro de las relaciones entre Francia y Níger también se ha relacionado con el aprovisionamiento de gas hacia los mercados europeos. El pasado mes de enero de 2020 se inició en Nigeria la construcción de un gasoducto trans-sahariano de más de 4000 kilómetros para conectar con Argelia (y después con Europa) a través de la vecina Níger. Las tensiones políticas que actualmente tienen lugar en la región podrían resultar perjudiciales para los países occidentales, los cuales mantienen una relación de dependencia con las materias primas africanas. Los hechos en Níger han vuelto a generar debates en los medios de comunicación occidentales sobre la necesidad de avanzar hacia la independencia energética, una cuestión que se planteó con el inicio de la guerra de Ucrania.

            La respuesta de la sociedad internacional ante el golpe de estado y la relevancia de las materias primas nigerinas, representan variables dependientes. Aunque la provisión de uranio y gas a Europa no se encuentra vinculada a la existencia de relaciones favorables entre Paris y Niamey, la naturaleza de estas relaciones expone la estructura (neo)colonial que aún asedia al continente africano y reproduce dinámicas de jerarquía donde África desempeña el papel de granero de Europa. La destitución de Mohamed Bazoum podría hacer peligrar el abastecimiento europeo de los recursos nigerinos, que son protegidos por una presencia geoestratégica militar en la región, justificada por una perenne lucha antiterrorista.

El golpe de estado en Níger obedece a una serie de giros políticos que han protagonizado la región del África Occidental con los precedentes de Mali y Burkina Faso. Los gobiernos de ambos países se encuentran también encabezados por juntas militares de transición que han hecho frente a múltiples sanciones por no ceder ante los dictámenes de la comunidad internacional. Sus representantes políticos, Assimi Goïta e Ibrahim Traoré respectivamente, vienen defendido una agenda decididamente anti-neocolonial basada en la defensa de la soberanía y en los principios de cooperación y solidaridad en nombre del panafricanismo. El apoyo que han manifestado ambos gobiernos al CNSP de Níger representa un refuerzo de esta agenda.  Este contexto de deterioro de las relaciones con Francia (y aliados) ha venido acompañado del refuerzo de los vínculos históricos con Rusia, representando alianzas alternativas. Ello ha suscitado narrativas que han descrito las posturas políticas del gobierno burkinabé y maliense como producto de la manipulación rusa, poniendo en duda la agencia de los dirigentes africanos y su capacidad por tomar decisiones.

El panorama político actual se encuentra en un estado de máxima tensión.  Las fuerzas militares de reserva de la CEDEAO se encuentran activadas y las tropas malienses y burkinabés se encuentran ya instaladas en Níger. El CNSP ha ordenado la retirada de las tropas francesas en Níger y la expulsión del embajador francés. El gobierno francés se ha negado alegando que no obedecerá órdenes de un gobierno que considera ilegítimo.

Las negociaciones con el CNSP siguen en curso sin descartarse la opción de una intervención militar. 


Mariama Jadama Minteh

Licenciada en Ciencias Políticas y de la administración, máster en Relaciones Internacionales y Estudios Africanos. Con áreas de interés en la integración económica y regional, panafricanismo, neocolonialismo, militarismos, procesos electorales, corrientes de pensamiento político y la igualdad de género en el continente africano.

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