La coexistencia etno-religiosa y de forma pacífica se ha podido alcanzar en varias sociedades, otras donde estas diferencias siguen presentes, entendiéndose aquella como la aceptación y respeto hacia otras culturas y grupos poblacionales, pero ¿Qué pasa cuando siglos atrás en ciertas sociedades esa se dio de manera forzada?

Los vestigios del colonialismo siguen presentes en muchas de las sociedades africanas, y uno de los focos donde más se manifiesta es respecto a la cuestión de la etnia y religión. Como es conocido, en la conferencia de Berlín (1888-1885) se estableció la unificación de comunidades y culturas diferentes a convivir entre ellas, el caso de Nigeria no resulta ajeno a los demás países del continente, pero su situación se convierte tan peculiar y atiranta, puesto que se trata de una región que reúne doscientos cincuenta grupos poblacionales conviviendo.

El estado de Nigeria actual es el resultado del forzamiento de la cohabitación, sin tener en cuenta las diferentes etnias, lenguas y confesiones religiosas (algunas de estas que el colonialismo introdujo) culturas y tradiciones por parte del imperialismo británico, cuyas consecuencias han desembocado a marcar un país sumido en la polarización en muchos aspectos. Nigeria se constituye como el país más poblado del continente africano, con un peso en la región y para fuera, destacando por su industria petrolera, sus más de quinientas lenguas habladas, su cine, literatura y el afloramiento de su música en la escena internacional en los últimos años. Cultural y religiosamente diverso, razón por la que todo lo que se cuece en este país genera un gran interés. Como han sido las elecciones recientes, la cuestión etno-religiosa ha venido a incidir otra vez, esa dualidad no es inherente a la vida política nigeriana, sino que va siendo una de las claves para entender este entramado.

El origen de la actual situación política del país radica en la base de partidos que nacen en el periodo de los movimientos nacionalistas. Estos que se crean para la lucha anticolonial se fueron aunando en torno a la afección de la etnia; de los principales partidos que nacen, mencionamos el caso del 1NCNC, cuyos miembros, simpatizantes y ejecutivos eran de mayoría igbo y algunos que otros yorubas. De las dos mencionadas juntos con los hausas constituyen los grupos étnicos mayoritarios. Los hausas se concentran en el norte y tienden a ser musulmanes, luego están los yoruba (cristianos y musulmanes) los igbos en el sur, estos últimos suelen ser de mayoría cristiana. A partir de entonces los líderes de partidos se han amoldado al sentimiento étnico y religiosas para ir ganado electorado.

Después de esta primera etapa de gobernanza de partidos que no logra durar mucho, ya que fue sustituida por el gobierno militar en 1966, hasta la década de los noventa que vuelven surgir nuevos partidos en la escena política. Nace el PDP (Partido Democrático de los Pueblos) creado por Olusegun Obasanjo en 1999 y el APC (Congreso de todos los progresistas) fundado por el expresidente saliente Muhammadu Buhari en el año 2013. Cabe mencionar que estos formaron parte del gobierno militar durante su periodo. El PDP desde su creación se mantuvo como partido gobernante hasta las elecciones del 2015, con la llegada del congreso de todos los progresistas al poder, que ha gobernado el país hasta ahora.

Una de las cuestiones que ha vuelto a poner de foco la cuestión etno-religiosa en estos comicios, fue la comentada papeleta presentada por el candidato del APC. Desde la independencia siempre ha habido un equilibro de presentación de poderes entre musulmanes y cristianos respecto a la postulación, salvo en las elecciones de 1993, que se presentó una candidatura musulmana/musulmana, cuyo revuelo creó en su momento, misma situación se ha vuelto a dar en las elecciones recientes con la presentación del ganador del APC Bola Tinubu, musulmán y su compañero de fórmula Khasim Shettima también musulmán. Muchas organizaciones, como la asociación cristiana de Nigeria denunciaron este hecho. El país se proclama como un estado secular, es decir que la cuestión religiosa es ajena a la vida pública, pero esta es muy difícil de reflejar en la práctica, incluso en las propias leyes que se han ido agregando disposiciones. La propia constitución que prohíbe la confesionalidad, fue donde se incluyó la aplicación de los tribunales de la sharía (ley musulmana)2 creando un malestar en los territorios donde se profesa la fe cristiana.

En las elecciones presidenciales celebradas este año, de las candidaturas más destacadas han sido la de Atiku Abubakar del PDP, Bola Tinubu el ganador del APC, y Peter Obi del LP (Partido Laborista). Peter Obi, aclamado por la juventud, como figura esperanzadora para romper con el establishment imperante, despertó muchas sensibilidades en estas elecciones, alentando la intención la del voto para muchos indecisos. Su perfil de cristiano e igbo también influyó para apelar al voto de ciertos grupos. Nigeria, ha tenido varios problemas en los últimos años: la creciente inseguridad, corrupción, etc. Muchos veían el perfil del outsider como ganador. La encuesta realizada por el realizada por SBM Intelligence en colaboración con Enough is Enough (EiE) Nigeria, para analizar la intención del voto, muchos de los encuestados manifestaron que en su elección el factor etnia y religión destacará un papel importante.

 En el transcurso de los mítines se denunció a candidatos de despertar afinidades religiosas, como él es el caso del aspirante ganador. Cuando llegan las elecciones, los lideres priorizan las peticiones étnicas que los verdaderos intereses nacionales para conseguir electores, de hecho, se ha denunciado el clientelismo llevado a cabo, destaca también el papel de los gobernadores en la política regional para alentar esas sensibilidades.

En estos comicios la política etno-religiosa ha vuelto a incidir, a pesar de que ya existía un gran descontento hacia el gobierno existente, incapaz de dar respuesta a las demandas y necesidades sociales. Aunque también destaca la oleada de simpatizantes que surgieron para las candidaturas alternativas, pero estas no han podido influir para el cambio que se esperaba, que al final acabaron denunciando al INEC (Comisión Electoral Nacional Independiente) por fraude, cuestionado su transparencia. Con las elecciones recientes  y la victoria de Bola Tinubu, la  esperanza que se  tenía  en estas de ofrecer un cambio han acabado en pesimismo,  puesto que por un lado este seguiría con las mismas políticas de su antecesor siendo del mismo partido y cercanos, no se prevé grandes mejoras. Por otro lado están  los  problemas que afectan a la sociedad en sí, y que  han ido adquiriendo tintes étnicas y religiosas, cómo unificar a un país dividido y a grupos poblaciones  que se sienten  marginados, son estos los retos a los que se enfrenta el recién elegido presidente de Nigeria.

Referencias: 

Osaretin Uwaifo,S.(2016). Ethnicity and Development of Political Parties in Nigeria. Journal of Poverty, Investment and Development (Vol.28). 

Tetzlaff Rainer. (1994). La Etnicidad politizada. Una Realidad del África Poscolonial. Nueva Sociedad 129, 41-60. 


Almudena Rosana Mba

Con áreas de interés en la integración regional africana, Gobierno e Instituciones. Graduada en Ciencia Política y Administración Pública, máster en RR. II. y Comercio Exterior.

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