El impulso del comercio intrafricano, ha sido una cuestión que ha estado marcada en la agenda la Unión Africana en los últimos años. Las relaciones comerciales entre los países africanos han alcanzando un enorme progreso en poco periodo, pasando de un 16% en el año 2020 a representar un 31% en el 2021, de acuerdo con los datos del  [1]AFREXIMBANK, cuyo rol del AfCFTA( Área Continental de Libre Comercio Africano, por sus siglas en inglés) está siendo clave en el marco de estos avances.                                                                          Las integraciones económicas en el entramado de los países africanos no resultan configuraciones nuevas, hasta el momento han ido adoptando un carácter regional, de entre ellas podemos destacar organizaciones como: CEDEAO (Comunidad Económica de Estados de África Occidental) COMESA (Mercado Común de África Oriental y Austral) CEMAC (Comunidad Económica y Monetaria de África Central).  A escala continental, el precedente de un acuerdo de carácter económico, que aúne a todos los estados africanos, lo introdujo la Comunidad Económica Africana (AEC: African Economic  Community), adoptado en el año 1991, en el  seno de aquel entonces OUA( Organización  para  la Unidad  Africana), no va a ser hasta el año 2012 cuando se abre un nuevo periodo de  negociaciones  para  lo que  ahora se conoce como  la zona continental africana de  libre comercio.

El AfCFTA representa uno de los proyectos de integración más ambiciosos del S.XX, con su ejecución se lograría el área más grande de libre comercio en el mundo. De los objetivos en los que se enmarca; este pretende la implementación del comercio libre de barreras arancelarias entre los estados africanos, estableciendo así un mercado común para bienes y servicios intercontinental, independiente de las áreas en las que se  pretende operar abordadas en  las negociaciones, tales como el comercio digital, derechos de propiedad  intelectual, inversión, etc. Esta también posee un  carácter  innovador  al incorporar apartados en sus cláusulas, como el de la mujer  y los jóvenes en el comercio, la industrialización, desarrollo agrícola y la economía sostenible e inclusiva. Una de las primeras iniciativas guiadas para poner a prueba el proyecto, se lanzó en febrero de 2022 con ocho países integrantes de las comunidades económicas regionales existentes, de ente estos: Camerún, Kenia, Tanzania, Túnez, Egipto, Mauricio Ruanda y Ghana, la  última  mencionada, país donde  se encuentra  la secretaría de  la organización.

Agilización del proyecto.

  Muchas son las cuestiones que conducen a la aceleración del AfCFTA,  ya de por sí, el hecho de que  el comercio intrafricano esté menos desarrollado, en comparación con los flujos comerciales que se dan con otras regiones. La pandemia de COVID-19,  reafirmó la dependencia existente de los países del continente con otras áreas geográficas, se suma también el impacto  que ha tenido el conflicto Ruso – Ucraniano en las economías nacionales. Estos acontecimientos dados han hecho  que ciertos gobiernos africanos aprendan de la manera más difícil, se ha podido constatar el surgimiento de iniciativas, otras que estaban creadas, pero que han ido tomado fuerza. Por ejemplo, los casos de Costa de Marfil y Camerún, de creación de pan a base de harinas locales, ante el encarecimiento del trigo en los mercados internacionales. Por otro lado, está el hecho de lo que  que podría suponer el acuerdo en sí para las economías de más de 1200 millones de habitantes, teniendo  en cuenta  las  ralentizaciones  que se  han ido  dando en el proceso, hacen que  el  impulso de este  cobre más fuerza.

Luces y sombras del AfCFTA.

El tratado ha conseguido tanto aclamadores como detractores, nos encontramos con personalidades como el economista camerunés Martial Ze  Belinga, fiel  defensor, que  promueve  esta unión   afirma que traerá mejoras, puesto que, en gran medida acortará la subordinación de las  economías de los países africanos  hacia los  mercados del norte global. Belinga habla de construir un mercado inter africano donde prevalezcan las interacciones comerciales entre los  propios estados. Otros economistas como Kasirim Nwuke, se muestran contrarios al lanzamiento del AfCTFA, señala que el proyecto es prematuro y que este sigue siendo inviable por ahora, ya que la infraestructura africana no está todavía preparada, dado que, se tendrá que invertir en ella y supondrá mucho coste para los gobiernos, cuya capacidad de afrontar esta no termina  siendo segura. Expone de igual manera que es más importante el impulso y de los mercados internos, que el establecimiento de una zona común intra africana, »los países africanos no deberían verse obligados a comercializar entre sí, puesto esto tiene que ser una decisión de interna de cada país».

El acuerdo entró en vigor el 30 de mayo del 2019, cuenta actualmente con cuarenta y seis ratificaciones, de los cincuenta y cuatro países firmantes, salvo Eritrea, que es el único país no signatario hasta el momento, y de los que hasta ahora no depositaron sus instrumentos de  ratificación se encuentran: Madagascar, Mozambique, Libia Liberia, Benín, Somalia Sudán y Sudán del sur . El área continental  de libre comercio hasta ahora no funciona de manera plena, puesto que todavía no se  han cerrado las negociones respecto a los apartados más importantes, estas que constan de tres fases, donde países como Mauricio, Nigeria y Sudáfrica han ido adoptando  posiciones  más estrictas.

Una  de las  barreras que sigue limitando las economías  africanas es el gran proteccionismo existente, que  conlleva a la existencia de los tipos arancelarios altos, se  habla de sectores que  todavía  están  emergiendo a escala local, opiniones  apuntan que la   puesta en  marcha de la zona común de libre comercio podría  marcar una competencia directa con los productores nacionales,  ya que con el AfCFTA no  habrá dificultades para  traer  bienes desde  fuera a costes más  reducidos. Son varios, los gobiernos  que se  han amparado en esta idea, de manera especial los más reticentes al acuerdo.

El AfCFTA resulta ser  bastante prometedora, con una  buena implementación, las economías africanas  podrán alcanzar un verdadero estímulo, pero sigue habiendo un camino por recorrer, ya que existen trabas de diversa  índole que requerirán de voluntad política de los  gobiernos africanos para su  puesta en marcha.                                                                         Empezando  por aplicar mejoras en el entorno macroeconómico  de  muchos países, mejoras en la  logística e  infraestructuras fronterizas  y que la integración  sea en todos los aspectos. Respecto a las  problemáticas mencionadas, también se le añade el  funcionamiento de  las actuales REC, organizaciones económicas regionales existentes, cuyo esfuerzo conseguido abraza el AfCFTA, que en principio se puede percibir como ventajoso, pero el caso  radica en las dificultades  existentes en el  funcionamiento de estas,  donde  países con  gran capacidad de decisión  prescinden de muchas obligaciones, y optan por qué normas cumplir y cuáles no situación  que acaba limitando la capacidad de dichas organizaciones, singularidades que  se deberían  evitar arrastrar  para  el AfCFTA, si se pretende una buena confección y desarrollo del tratado.

[1] Banco Africano de Importación y Exportación


Almudena Rosana Mba

Con áreas de interés en la integración regional africana, Gobierno e Instituciones. Graduada en Ciencia Política y Administración Pública, máster en RR. II. y Comercio Exterior.

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